Escucha Las cuatro estaciones de Vivaldi mientras lees:

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Antonio Lucio Vivaldi (Venecia, 4 de marzo de 1678 – Viena, 28 de julio de 1741) fue un compositor y músico del Barroco tardío, uno de los pináculos del Barroco, de la música occidental y de la música universal. Su maestría se refleja en haber cimentado el género del concierto, el más importante de su época.

Era apodado il prete rosso (“el cura rojo”) por ser sacerdote (católico) y pelirrojo. Compuso unas 770 obras, entre las cuales se cuentan 477 conciertos y 46 óperas.

Vivaldi amó la vida intensamente; para perpetuar la profunda emoción que la transformación de la naturaleza le despertaba, creó los conciertos para violín llamados Las Cuatro Estaciones, dejando por escrito de su puño y letra en el original de la partitura la descripción de las más bellas escenas de la Primavera, El Verano, El Otoño y El Invierno. Cada uno de estos conciertos consta de tres movimientos: dos rápidos separados por uno lento y expresivo (Allegro, Largo, Allegro)

Primavera

Después de un largo invierno en el que la nieve cubre de blanco el gran paisaje, surge la primavera como una explosión de colorido. Las flores, las mariposas y el canto de los pájaros inician con un himno de alegría con el que se recibe esta bella estación.

Los pájaros se suman a la alegría general con sus trinos y gorjeos (tres violines solistas). A lo lejos se escucha el suave murmullo del arroyuelo de aguas cantarinas; también en primavera hay terribles aguaceros que se anuncian con el relámpago y el trueno.

El segundo movimiento dibuja una escena donde un pequeño pastorcillo se ha quedado dormido, el viento suave produce un hermoso murmullo y el violín solista describe el sueño tranquilo dulce y apacible del pastorcillo.

En el tercer movimiento se describe una fiesta pastoral, alegría de cantos y bailes jubilosos por la llegada de la primavera.