Jacques Offenbach  (1819-1880)  fue un músico alemán, nacido en Colonia.

Desde muy Pequeño  destacó como intérprete de violín y  violonchelo  y su padre decidió enviarle a estudiar  a París, centro musical  de la época. Después de dirigir la Orquesta del Théâtre Français, fundó el llamado teatro Bouffes Parisiens donde estrenó muchas de sus obras. Es fundamentalmente conocido por sus operetas, un género escénico  parecido a la ópera pero  en el que se intercalan escenas habladas, tiene  una trama inverosímil y suele incluir bailes  y canciones populares del momento.

Orfeo en los infiernos es una de sus obras más famosas. Utiliza el mito griego de Orfeo y Eurídice como telón de  fondo pero parodiándolo. Cuenta el mito griego que Orfeo, un joven que entonaba bellísimos cantos acompañado por su lira, enamoró a la bella Eurídice con la más  preciosa canción de amor jamás escuchada y se casó con ella. Pero al poco tiempo, un día que Eurídice paseaba por el bosque fue mordida por una serpiente y murió. Orfeo  desesperado decidió descender al infierno a buscar a su amada. Tras pasar numerosos peligros, Plutón, dios de las profundidades le permitió volver a la tierra con Eurídice con una única condición: en el  camino de regreso no podría volver la vista hacia Eurídice hasta que no llegasen a su destino. Orfeo resistió todo el trayecto a pesar de la oscuridad y el silencio que le hacían dudar de que su amada le siguiese realmente, hasta que en el último   momento, cuando ya había alcanzado la superficie de la tierra, se giró para verla. Entonces Eurídice, que no estaba  bañada completamente por la luz del sol, desapareció y Orfeo desesperado se retiró a un monte donde pasó el resto de su vida acompañado solamente por su lira.

El galope (un tipo de baile rápido) del final del acto segundo es el conocido como Cancán, un baile que interpretan los dioses que han bajado al infierno. Es un baile cuya principal característica son las patadas al aire y el movimiento de faldas.